Un cuadro de André Méry que representa un paisaje costero bañado por una suave luz natural. El artista plasma una serena extensión de agua, bordeada por una exuberante vegetación en tonos verdes, amarillos y ocres. El cielo ligeramente nublado aporta profundidad y atmósfera a esta composición al aire libre. Las pinceladas libres y expresivas capturan con sensibilidad las variaciones de la luz y los colores de la naturaleza. La obra se presenta en un elegante marco de madera clara con un paspartú beige. Un paisaje de tonos armoniosos, ideal tanto para decoración clásica como contemporánea.
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