Una encantadora escultura que representa a un pequeño oso sosteniendo una trucha en su boca. Elaborada en piedra negra finamente pulida, esta pieza resalta el contraste entre el tono oscuro del oso y el color rosado de la trucha, cuidadosamente plasmado para captar la atención. El artista ha capturado con sensibilidad la postura natural del oso pescando, manteniendo al mismo tiempo una dimensión decorativa y expresiva. Las formas redondeadas, las líneas suaves y la piedra pulida le confieren a la pieza una presencia elegante. Esta escultura es un hermoso objeto decorativo, apreciado por su carácter animalístico, su originalidad y la calidad de su elaboración.